Los códigos temporales en el lenguaje audiovisual



He cruzado océanos de tiempo para encontrarte”, le decía Drácula a su amada Mina en la película de Francis Ford Coppola (Drácula, 1992). Y sus espectadores pudimos dar fe de ello, aunque nos lo contaran condensado en poco más de dos horas.

El tiempo juega un papel fundamental en todo relato audiovisual y por ello es importante que lo tengas en cuenta en la planificación de tu proyecto.

Condensar el tiempo

Los elementos temporales que vayas a utilizar estarán marcados por dos decisiones previas que debes tomar:

-       Cuánto va a durar tu historia: ¿transcurre a lo largo de un día, varios meses, toda una vida, un milenio…océanos de tiempo? Es el llamado tiempo real.

-       Cuánto va a durar tu producto final: ¿es un anuncio de 20 segundos, un corto de 5 minutos, un largometraje, una serie por capítulos? Es el llamado tiempo fílmico.

Combinando ambas respuestas podrás diseñar el modo concreto en el que representarás el tiempo en tu obra audiovisual.

En ocasiones el tiempo real y fílmico coincidirán, pero en la mayoría de los casos el primero será mayor que el segundo. Tendrás que condensar tu narración y la principal herramienta para ello son las elipsis.

Las elipsis son saltos en el tiempo y en el espacio, eliminando fragmentos de la trama, sin que se pierda la continuidad.

Como espectadores estamos entrenados en visionar elipsis continuamente, así que identificamos sin problemas la conexión entre dos planos con salto en el tiempo. Si vemos un personaje apagando el despertador y en el plano siguiente en una reunión, entendemos que antes se habrá aseado, vestido, habrá desayunado y se habrá desplazado hasta ese lugar. Pero no es necesario que nos lo enseñen.

En este vídeo aparece una de las elipsis más conocidas, tanto por su carga expresiva como por el salto temporal tan enorme que hace:

2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968). Duración: 12 segundos.

Elipsis tan grandes como estas no son habituales, pero la mayoría de las narraciones están llenas de saltos espacio-temporales para agilizar el relato.

Pasar del texto a la imagen no es fácil. Y al principio puedes tener tendencia a contar “absolutamente todo”. Algunas buenas ideas acaban convirtiéndose en auténticos suplicios para la audiencia, por culpa de paseos interminables o conversaciones eternas.

Te recomiendo que hagas el ejercicio de preguntarte: “¿este plano o escena es realmente necesario?, ¿aporta información imprescindible?”.

Las elipsis más frecuentes son por corte directo: un plano da paso a otro distinto. Pero hay otras variantes que también se utilizan para expresar este paso del tiempo, como los fundidos a negro, las cortinillas (más artificial) o los intertítulos (por ejemplo, indicando “Un año más tarde”).

Jugar con el tiempo

Lo más habitual es contar una historia que transcurre de forma lineal y con tiempos omitidos que agilizan la narración. Pero eso no significa que no puedas experimentar con otras variantes muy interesantes.

Por ejemplo, puedes jugar con saltos en el tiempo a lo largo de tu historia. Esos saltos pueden ser hacia atrás (flashback) o hacia delante (flashforward). Los primeros son muy utilizados en ficción y habrás visto cantidad de ejemplos, la mayoría en forma de recuerdos de los personajes.

Los flasbacks también son muy empleados al inicio de una historia, como excusa para iniciar el relato. Muchas de estas historias tienen, por tanto, una estructura circular ya que terminan donde empezaron. Un ejemplo conocido podría ser Titanic (James Cameron, 1997).

Los flashforwards son menos empleados ya que requiere un mayor dominio. Es un salto hacia adelante en el tiempo, para después retornar al momento presente de la narración. Actúan como recurso de anticipación como, por ejemplo, una premonición o una intuición.

Pero no siempre tienes que fragmentar o condensar el tiempo. Habrá situaciones en las que decidas que la duración de tu historia y de tu producto audiovisual coincidan. Esto es lo que se conoce como adecuación.

En los casos en los que existe esa adecuación temporal se recurre con frecuencia a la utilización del plano-secuencia. Su grabación puede ser más compleja al requerir mucha coordinación, pero por otra parte se ahorra tiempo en el proceso posterior de edición.

Este es un ejemplo de adecuación temporal, en plano secuencia con travelling retro.
 Pipas. Manuela Moreno, 2013. Duración: 3’30 minutos.

De todos modos, te animo a que no tengas miedo a los programas de edición, ya que proporcionan la posibilidad de ampliar tus opciones para jugar con el tiempo. Gracias a estos programas puedes, entre otras cosas, alterar la velocidad de los clips, ralentizando o acelerando el movimiento. Con este tipo de efectos proporcionarás mayor expresividad a tu historia, añadiendo dinamismo, tensión o incluso humor.  

En este otro cortometraje juegan con el tiempo gracias a la manipulación de las imágenes y a un estudiado guión.

La ruta natural. (Alex Pastor Vallejo, 2004). Duración: 10’45 minutos.


¿Te has fijado que el título es un palíndromo (frase que se lee igual hacia delante y hacia atrás)? Es un corto complejo para rodar, pero puede sugerirte ideas interesantes para que te atrevas a jugar con el tiempo de tu narración. Aprovecho para recordarte que en otro post, compartí contigo un corto rodado con un smatphone que también juega con el uso del tiempo, y cuyo título es otro palíndromo.

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